Entonces descubrí que Dios siempre puede ejercitarnos aún más en el perdón
y no es fácil perdonar, no es fácil.
Tu mi Gran Maestro, pon en mi tu corazón
tu eres el Dios del herido
su amigo eres tu
lavas los pies del cansado
restauras con tu amor
Cristo yo quiero imitarte
tener tu corazón
tu eres el Dios de los manzos
el Rey de la Humildad...