En lo profundo de su alma circula una pequeña madeja de diminutas partículas que llevan al olvidoy aquello que pensó era supremo y constante, eterno y valiente ha dado el paso atrás, hacia el recuerdo.
Como el papel hecho cohete, se ha arrojado al vuelo de lo no planeado y el vértigo de lo imprevisto
El tiempo, la distancia, lo no dicho.
Aquello que no trajo respuestas, viene a retumbar en su mente como un zumbido de zancudo a punto de cumplir el cometido.
Acepta el fracaso, acepta la lejanía, acepta el despertar helado de una mañana de verano...
si, acepta la constante rebeldía que lleva a la espada y la lucha, se desprende de etiquetas porque ya no le interesan y entonces...
Se rinde sin vergüenza a lo fortuito de la vida y lo inesperado de la victoria remota
luego de secar el sudor y pagar una cerveza vuelve a sentir la amargura de sus labios malditos, que tantos besos anhelaron y que sólo obtuvieron un vago indicio de felicidad.
Murmura una pequeña plegaria
Se rinde al temblor de las piernas
Cae frente a la mesa
Grita en silencio la verdad evidente
A veces se hace presente.
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