Miro a mí alrededor y algo me dice que espere
Entonces:
Espero…
Hay muchas razones por las cuales podría simplemente dejarme llevar, pero ninguna es tan poderosa para hacer que mis pensamientos se detengan o confundan.
Tengo dos opciones, son dos buenas opciones, son simplemente dos hermosas opciones, pero me siento incapaz de tomar una, no porque quiera tomar las dos… es que simplemente ninguna me cautiva
Qué curioso es el ser humano!
Si tienes dos buenas opciones, buen futuro, algo prometedor, cada una admirable y bien con tus principios y valores… son como siempre digo “bien”
Pero ninguna de las dos son capaces de cautivarte, terminar con dudas y simplemente traer certezas, provocarte sentimientos tan profundos que te sientes como niña, cerrar tus ojos e imaginarte momentos fabricados en lo más profundo de tu corazón. Con una mirada transportarte hacia el cielo, permitirte ser ingenua, envolverte en ternura y arrancarte un suspiro del alma…
Insisto, qué curioso es el ser humano!, que ese que logra cautivarte de esa manera simplemente nunca será opción.
Entonces qué:
elijo una opción?
Una de estas dos buenas opciones, eso será lo correcto, lo apropiado…
o podría llegar en el futuro otra opción que logré cautivarme?

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