martes, octubre 05, 2010

Una buena noche.


Era una noche de esas en que la gente está con el corazón contento, hablando temas que consideran importantes; Dios, amor, amistad, relaciones, trabajo, etc.
Muchas copas, muchas risas, buena música en el ambiente, sumado a una rica comida.
Todo era perfecto.

De pronto él centro su mirada en ella, ella noto que él la escuchaba con toda la atención, entonces comenzó a seducirlo indirectamente, decía cosas interesantes, hablaba de todo como si ningún tema le fuera extraño (y ningún tema le era extraño).
El analizaba cada palabra que salía de su boca, la miraba fijamente y trataba de entenderla, quería explorar cada uno de sus pensamientos, cada una de sus palabras las examinaba con tal atención que de pronto no sentía ni la música alrededor, las voces de la gente que le respondía a ella, y de pronto el mundo se detuvo para él.
Ella, sonreía hablaba, y miraba por fracciones de segundos, era entonces cuando sus ojos se cruzaban con los de él, y  sentía que él quería leer su mente.

Un momento se aporto y se sentó en rincón de la sala, él la siguió y le hablo:
-          
       ¿Cómo has estado?
-          Bien, un poco atareada con tanto trabajo, pero muy bien, ¿y tú?
-          Con mucho trabajo, muchas ideas en la mente. Hace tiempo no te veía estas distinta
-          En qué sentido
-          No sé, en la manera en que hablas, la forma en la que miras. ¿en qué está tu vida?
-          Lo de siempre, tu sabes, nos conocemos hace mucho tiempo, trabajo en lo mismo, todo es igual para mí.
-          No, noto algo extraño, ya no eres la misma, es como que manejas las situaciones, hablas con autoridad, la expresión de tu cuerpo es distinta. ¿qué estás haciendo?
-          (ella sonríe) la verdad, es que si lo pones de esa forma, simplemente te respondo que lo estoy pasando bien, disfruto lo que tengo, y me siento muy bien compartiendo aquí con viejos amigos, tocando temas olvidados, … es eso, lo estoy pasando bien.
-          Debes cuidarte con eso, te lo digo porque yo ya he estado ahí, y sé lo que se siente, uno cree que es el dueño de todo lo que pasa y se deja llevar por esas emociones, pero finalmente a la larga queda solo.
-          No te preocupes por mí, yo sé perfectamente mis limites
-          Sabes, llevo mucho tiempo tratando de escapar de ti…
-          (ella lo mira sorprendida)
-          Es que cada vez que te veo, cada vez que te escucho, cada vez que estoy cerca de ti, siento que estoy frente a todo lo que he soñado para mí, es entonces cuando me paralizo  y me da miedo y quiero salir corriendo, a algún lugar donde no pueda sentirte cerca.
-          ¿Te asusto?
-          Me da susto lo que me haces sentir
-          Entonces sigue huyendo de mi
-          Es que no quiero enamorarme de ti, siento que si permanezco más tiempo a tu lado, me perdería   en ti
-          Amigo, creo que ya es tarde para eso jajaja
-          Vez que estas distinta
-          ¿y qué esperabas que te digiera?
-          No lo sé, la verdad no sé.
-          Oye, yo te estimo mucho, eres genial, pero si te asusto, cosa que estoy acostumbrada  a vivir con los hombres, no puedo hacer nada.













Ella se paro y fue a la barra, pidió una Piña Colada y se puso a hablar con otros amigos.
El la miraba desde el rincón, se sentía incapaz de ir a buscarla para hacerla suya.


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